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Diego Ahumada

Los primeros pasos de Diego Ahumada hacia el tatuaje fueron bastante tardíos. Aunque desde su infancia fue un audaz dibujante, nunca se imaginó como un artista del tatuaje; ni como un artista en absoluto, pues sus trazos siempre fueron una forma de expresarse.

A sus 22 años, el mundo de la tinta llegó a él como sugerencia de un conocido, “me dijeron que me comprara una máquina y lo hice”, acotó. Aunque no sintió pasión de inmediato, el interés llegó cuando se dio cuenta que tendría algo que hacer con todos los dibujos que dejaba regados en su habitación.

“El dibujo me gusta por cómo uno se siente al soltarlo de la mente a la mano y de la mano al papel. Esa sensación de liberarte es increíble. En la  vida uno siempre trae frustraciones y así es como he podido soltarlas”, señaló el artista chileno.Sin ningún conocimiento previo, ni tatuajes en su piel, Ahumada armó una máquina de bobina que compró en Makuza. Según nos confesó, la armó sin elásticos siquiera y se metió en su habitación a practicar en su tobillo. “Tuve que practicar en mí, porque nadie iba a confiarme su piel”, comentó entre risas. Pero añadió que nunca se taparía sus primeras obras porque forman parte de su historia.

 

Cancerbero

Diego hace énfasis en que su narrativa como tatuador tuvo un antes y un después cuando llegó a sus manos una Cancerbero. Esta máquina le hizo sentir seguridad en sus trazos, lo que le impulsó a hacer trabajos más complejos. Tanto significó esta bobina para él que se la hizo tatuar en su mano derecha, por su ahora compañero de tienda en Black Velvet Art Collective, Ariel Alexis. Visceral agregó: me tatué la máquina para tomar fuerza al momento de crear y poder llevarla conmigo siempre.

 

Su visión latinoamericana

Desde que invirtió más en sus herramientas de trabajo la obra del artista santiaguino fue mejorando, y comenzó a realizar trabajos en black & white, para luego igualmente pasar a hacer full color.

Armado con una Xion de la FK Irons, Ahumada manifestó que se encuentra en un proceso creativo en el cual pretende definir su estilo, “todos los trabajos que hago me permiten seguir aprendiendo y de esa forma llegar a un punto en el cual pueda desarrollar lo que tengo en mente”.

Regionalista. Su visión como artista es crear una serie de grandes piezas en blanco y negro que cuenten la historia de la América Latina, de esta forma quiere ayudar a construir la identidad del tatuaje chileno. “Respeto mucho el trabajo de mis colegas pero todavía nos falta llegar al punto en el cual nos identifiquemos como cultura, tal cual existe con el estilo japonés o el tradicional americano”, agregó el tatuador santiaguino.

 

Modalidad de trabajo

Confeso fanático del black & white, Diego disfruta de realizar grandes piezas en una sola sesión, pero admite que en el caso del full color lo prefiere hacer en varias. “La experiencia me ha dicho que muchas veces las piezas grandes a color no cicatrizan como quiero porque la piel sufre más daño (…), por eso prefiero hacerlo más tranquilo y así poder reafirmar los tonos que lo necesitan en la segunda cita”.

A la hora de tatuar Ahumada reconoce que deja que su creatividad fluya, por ello agradece a sus clientes por confiar en su trabajo como artista. “Puedo tener una imagen bien clara de lo que voy a tatuar, pero al momento de poner manos a la obra añado detalles que den más movimiento a la obra (…), siempre hago algunos trazos con plumones luego de colocar el stencil”, precisó.

 

Escuelas de tatuaje, ¿sí o no?

Ante la interrogante, su respuesta fue: ¡basta de hacer malos tatuajes! Pero se mostró bastante feliz con su tropezada formación, ya que para él, esto le hizo tener una actitud un poco más agresiva dentro de este rubro.

Aunque al principio nadie le enseñó, ha aprendido mucho de los colegas con los que ha trabajado a lo largo de su oficio como tatuador, haciendo la salvedad de que siempre se debe querer aprender de la técnica para no perder la identidad como artista. En la actualidad, son sus compañeros quienes le han enseñado el arte de pintar, lo que según Diego debió haber sido previo a su carrera como artista del tatuaje.

 

Para los principiantes

“¡Que se tatuen! que dibujen mucho, que pinten y que hagan todo tipo de disciplinas artísticas porque desarrollar la creatividad ayuda mucho”, recomendó Diego. Puesto que para el artista hacer trabajos únicos releva a los tatuadores de la competencia. Además, agregó que siempre se debe invertir en buenos equipos para comenzar con todo el power.Actualmente el tatuador santiaguino llena de tinta las pieles en Black Velvet Art Collective junto a otros siete colegas. Esto para él ha sido un viaje emocionante porque ahora comparte estudio con artistas que desde siempre ha admirado.

Para ver la galería de Diego, haz click acá