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Fredy Medina

Fredy Medina es uno de esos tatuadores que no solamente se atreven a promover el muchas veces infravalorado arte de dibujar letras, sino que ha logrado destacar en esta agresiva industria con su obra.

Inicios

“Quiero vivir de algo que me guste”, recordó haber pensado Fredy en su juventud. Y entre los vaivenes de la vida, mientras que su sueño como guitarrista se veía frustrado por la frívola industria musical en Chile, el oriundo de Talca conoció a través de la contracultura del hardcore punk el mundo del tatuaje, donde se reencontró con una vieja pasión de la niñez: el dibujo.

Luego de hacerle un par de preguntas a un amigo tatuador a través de Facebook, sin saber realmente lo que hacía pero con la certeza de querer hacerlo, Medina se tatuó a sí mismo, en lo que sería el primer paso dentro de su carrera como tatuador.

Según nos contaba, cuando trabajaba en una fábrica de helados en su ciudad natal, entusiasmado por el reto de tatuar pero sin tiempo ni lienzos para hacerlo, se le presentó a este imberbe artista una segunda oportunidad de inyectar tinta a su entonces jefe.

El cuento:

No sé cómo se enteró (su jefe) de que yo tatuaba y se quiso hacer un hombre-pájaro (símbolo de la cultura Rapa Nui), a lo que respondí: vamos a probar.

Lo fui a tatuar a su casa. Fue divertido, ya había visto como un amigo hacía todo el montaje de la mesa, pero de allí a colocar tinta en la piel de otra persona era muy diferente. Yo estaba nervioso pero más nervioso estaba mi jefe porque yo realmente no sabía lo que hacía.

El tatuaje fue en la espalda, quedó horrible, ni siquiera lo terminé. Pero en ese tiempo solo pudo ver una foto borrosa; y le gustó. Yo quedé muy frustrado, pero esas frustraciones son las que me han llevado a seguir trabajando.

“Las letras también se expresan solas”

Es una afirmación decir que para la mayoría de los tatuadores el lettering es el estilo más difícil de lograr, pero para Fredy se debe a que de cierta forma existe un desinterés, y por ello siempre que puede enseña; no solo a sus compañeros de estudio sino también a cualquiera que esté interesado en comprender este arte, porque para él “todos deberían ser capaces de hacer lettering; aunque sea algo básico”. 

Quienes no somos expertos en el arte de dibujar letras, nos cuestionamos la forma en la que un tatuador se inspira para crear un stencil de lettering.

El estilo más recurrente en esta corriente es el chicano, el cual además es el más influyente y popular, pero Fredy nos comentó que su proceso creativo se nutre de lo que observa en la arquitectura, en el cartelismo del siglo XIX y en su entorno en general. “Yo no suelo ver muchos tatuajes, pero salgo por la calle y veo los cortes de los edificios; toda esa información visual me sirve para crear cosas nuevas. El tatuaje lo que más necesita hoy día es mirar fuera, (…) no simplemente limitarse a los cánones actuales.”, sentenció el artista.

Para Fredy todo se trata de tomar el tatuaje chicano y mezclarlo con adornos y florituras que le den carácter, para que su obra pueda hablar por sí sola. Estudioso de la volumetría y de cómo acoplar armónicamente el tatuaje a la anatomía humana, Medina suele hacer diez diseños para luego presentar sus favoritos al cliente.

La importancia de su relación con el cliente 

En el tatuaje hay muchas cosas en juego, no todo se trata de que cada línea te quede perfecta, sino también de que la relación con el cliente sea buena. Y ha sido un común denominador para muchos entrevistados brindarle una experiencia placentera al cliente.

Fredy no es la excepción a la norma. “Para mí es importante tener buenas conversaciones con el cliente, y que esa trascendencia que uno genera a través del tatuaje sea fructífera y así ser recordado de buena manera. Quiero que comenten que fue bacan (buena) la experiencia y que nos muramos de risa”, comentó.

Insumos

El lettering está cimentado en el trabajo de líneas, y contrario a lo que muchos pensaríamos Fredy usa una Cheyenne para trabajar. “Antes decía que no era posible que una máquina lo hiciera todo, pero me animé luego de ver a un compañero trabajar con la suya y dije: si no sé usarla el problema soy yo”, comentó Medina. “Desde que cambie he hecho dos tatuajes con bobina y fue horrible”, agregó entre risas.

Éxito

“Es una pena que haya tantos buenos tatuadores y que nadie los vea. Todo eso tiene que ver con la forma en la que tú te proyectas.Esto es un arte, y si la gente no logra verlo es porque estás haciendo algo mal”, manifestó Fredy.

El trabajo arduo ha sido una constante para este artista chileno, desde sus inicios en Talca, hasta su actual trabajo dentro de la urbe de Santiago, su esfuerzo y dedicación le han permitido construir su éxito, y es el mejor consejo que le puede dejar a quienes quieren iniciar en este rubro.

En la actualidad, este artista que salió de Talca, trabaja en su estudio en Providencia, en la Región Metropolitana, donde sigue soñando con la música y espera algún día poder dedicarse al cartelismo.

Para ver la galería de Freddy haz clic aquí