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Juancarlos García

Nacido en el seno de una familia de tatuadores, Juancarlos García tiene más de 20 años haciendo camino en el mundo del tatuaje. Con un inicio bastante rudimentario, este artista peruano recuerda con ternura la época en la que él observaba a sus hermanos mayores tatuar a sus amigos.

Luego de la muerte de sus hermanos en un accidente de pesca, Oscar (otro hermano) también empezó a tatuar. “Yo tenía 15 años cuando un amigo de Oscar fue a la casa buscándolo para que lo tatuara, pero él estaba en Lima. Entonces me preguntó ¿sabes dibujar? yo le dije que sí y él me dijo: házmelo tú; y así comenzó todo”, detalló el ahora consagrado artista del realismo a color.

Iquique


Armado con una máquina de bobina profesional que su padre le regaló; con 20 años, Juancarlos se mudó de Perú a Iquique, Chile. El forastero llegó a esta bahía con la idea de surfear y tatuar en su tiempo libre, pero para el 2009 su pasión por el arte de inyectar tinta le permitió ingresar a una tienda de manera profesional. “Ya para el 2011 supe que se haría una convención en la ciudad, me preparé todo un año y gané. Recién ahí me dije: esto es lo mío”, confesó.

Del realismo y sus secretos

Ávido por el dibujo, el deseo de hacer buen realismo lo impulsa cada día a seguir mejorando su técnica. Aunque Juancarlos comenzó haciendo retratos básicos, estudiar la teoría del color (algo que recomienda) le ha permitido crear más tonos para aplicarlos en sus obras.

Pintor por afición, el tatuador peruano aseguró que los tonos básicos para hacer un buen tono piel son el amarillo y el morado. “Se trata de saber crear el color, no de comprar un set con los tonos preparados. No es necesario tener miles de colores para hacer un retrato”, sentenció.

Convenciones

Convencido de que en Iquique existen muchas limitaciones artísticas porque la cultura del tatuaje es más cerrada que en Santiago -por ejemplo-, García se declaró entusiasta de las convenciones. “Estos eventos siempre sacan lo mejor de mí, porque expulso todo lo que no puedo hacer en el día a día”.

A pesar de reconocer el nivel de los tatuadores chilenos, Juancarlos tiene la mirada puesta en las convenciones de Europa, quiere experimentar una competencia con artistas de otras partes del mundo.

Padre de dos, ¿crees que alguna de tus hijas ha heredado la pasión por el tatuaje?

Julieta que es la más pequeña aún no lo sé, pero mi hija mayor Ivana podría ser tatuadora, se nota que le gusta. Hasta me hizo un tatuaje con su nombre. Me gustaría que ambas fueran tatuadoras para viajar en familia, repartiendo arte por el mundo.

¿Qué artistas admiras?

De Chile admiro mucho al Leo Rojas, es un referente muy fuerte. También sigo el trabajo de Dimitry Samohin, es un artista que me inspira a seguir mejorando cada día. 

Actualmente este artista peruano sigue haciendo vida en las costas de Iquique, con la idea de tatuar hasta los 60 años y soñando con desarrollar su otra pasión: la cocina.

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