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Las raíces de este oficio – Edición 22

Hola a todos!…a pesar de la difícil situación que atravesamos como país, quiero brindar mi absoluto apoyo para que entre todos podamos unirnos y encontrar consenso y equidad social basados en el respeto de nuestros derechos y deberes como ciudadanos. 

Makuza Magazine me ha dado una oportunidad enorme de poder compartir con ustedes mi pasión por mi oficio a través de esta columna, de entregarles a ustedes mis impresiones y experiencias en este bello camino que elegí hace casi 30 años y quisiera, en esta oportunidad, contarles la historia de un gran tatuador llamado Owen Jensen, con el único propósito de mostrar el valor y respeto que debemos a nuestras raíces. 

Owen Jensen nació en Utah, U.S.A. en 1891 y cuando joven trabajó en una tienda de ferrocarriles. En 1911, vio por primera vez, en una edición de la Búfalo Wild West Show, un hombre con un tatuaje realizado por Charlie Wagner. Dos años más tarde, pudo obtener su primer tatuaje a manos del artista Bob Hodge. 

Más tarde, le ofrecieron trabajar en un taller donde hacían máquinas de tatuar y allí se inició como tatuador. Al igual que muchos de los grandes, Jensen había adquirido su conocimiento como “aprendiz”, primero de Edwin Earl Brown (1919-1920) y luego con el maestro del tatuaje, conocido ahora por ser el “abuelo de todos los buenos tatuajes”, Sailor Charlie Barrs en Los Ángeles. (1926-1928). 

Se alistó para combatir en la Primera Guerra Mundial y siguió tatuando y pintando sus primeros flash, gracias al incentivo que le dio Edwin Brown, y además empezó a fabricar sus propias máquinas. Abrió un par de tiendas en algunas ciudades como New York y Los Ángeles, y en esta última abrió la única casa de suministro para tatuajes que existió en la costa oeste y tuvo mucho éxito entregando maquinas de calidad y gran cantidad de flashes e insumos para el rubro. 

Se casó en segundas nupcias con Dainty Dotty, una mujer gorda de circo, que si bien no poseía el récord por su peso, sí que fue famosa por la enorme cantidad de tatuajes que llevaba gracias a su esposo. 

En los años 70 se estableció con Lee Roy a trabajar en una tienda en Long Beach y según una carta que escribió a Paul Rogers, en 1972, Jensen estaba preocupado por el crimen en la calle. Jensen dijo: “he estado llevándome mis máquinas a casa en una bolsa de compras…si tuviera una bolsa pequeña y bonita, pensarían que tendría dinero y al menos con ésta me retendrían sin dañarme…quizás me maten…”; en esa misma carta, Jensen dijo que Lee Roy trabajaba desde las 6pm hasta la 01 am. En una carta de 

1973, dijo que se estaba volviendo más peligroso alrededor del barrio donde estaba la tienda y Lee Roy pensó que deberían comenzar a cerrar algo más temprano. 

En mayo de 1975, Jensen escribió: “todavía recibimos 5 dólares por un nombre en el brazo”. En noviembre, la carta de Jensen decía: “…ambos llevamos una pequeña pistola de bolsillo mientras trabajamos”. Desafortunadamente, el 05 de julio de 1976, un grupo de jóvenes punk entraron a la tienda, agarraron a Owen por el cuello y le clavaron un cuchillo en la espalda. Lo golpearon bastante y se llevaron 30 dólares. Debe haber sido un ataque sorpresa, ya que no alcanzó a usar su arma de fuego. 

Owen nunca se recuperó de esta golpiza y murió el 24 de julio de 1977. Se quedaría presente en la historia del tatuaje por ser un gran artista que consiguió su éxito gracias al trabajo duro y su talento reflejado en sus excelentes máquinas y sus increíbles flashes. 

Este humilde homenaje se lo debemos quienes valoramos las raíces de este oficio, ya que es importante saber lo que estás realizando para crecer y comprender el origen de este maravilloso trabajo y es por eso que los sigo invitando a mirar e investigar este pasado, a estos artistas que influenciaron enormemente esta historia del tatuaje mundial. Saludos!