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Leo Malhue

En medio de la ruidosa capital chilena el Centro Cultural Estación Mapocho abre sus puertas una vez al año, para que se desarrolle un contradictorio evento donde habitan diferentes culturas freaks. La Comic Ink es un espacio dedicado a quienes disfrutan el mundo del cosplay y el dolor de los tatuajes, una mezcla que Leo Malhue quiso fundar para personas como él.

Más allá de sus particulares gustos por la animación japonesa y los comics, la principal faceta de este “trabajador del tatuaje” como se hace llamar a sí mismo, es su obra en la industria de la tinta, la cual comenzó hace casi 20 años. 

Apenas siendo un curioso adolescente, Malhue se realizó un primer tatuaje “nada higiénico” y desde ese momento confesó quedar enamorado de este oficio. A partir de allí, el interés lo llevó a inventar en el liceo, máquinas de tatuar con las que rayaba a sus compañeros de clase.

Evolución del tatuaje

Para quien lleva tanto tiempo en esta industria, especialmente desde su punto de vista como fundador de una convención de tatuajes, este arte ha evolucionado de forma acelerada en los últimos años. “Ahora los tatuadores hacen obras que salen de lo establecido, el nivel ha subido tanto que resulta muy difícil ganar una competencia”, destacó el también ilustrador.

Los cambios no solo han ocurrido a nivel de estilos, desde el desarrollo de la tecnología del tatuaje todos los insumos han ido mejorando, hasta el punto en el que la máquina rotativa se ha apoderado del mercado. “Yo por salud me tuve que cambiar a la rotativa, la tendinitis que me ocasionó la bobina me obligó”, comentó Malhue.

Obra

En la época en la que los tatuajes se escogían de un catálogo de diseños, este tatuador chileno se atrevió a ofrecer sus propias obras. Aunque había partido con el black and grey porque no tenía suficiente dinero para comprar tintas de colores, en la actualidad, Leo Malhue se dedica a tatuar comics, siempre bajo su propio sello. 

Según nos explicó, la figura del cine ha sido determinante en la industria del tatuaje. “La gente ve las películas de superhéroes, por ejemplo, y se quiere tatuar sus personajes favoritos o sus animes favoritos, porque ser nerd se volvió de moda. En chile el 70% de los tatuajes son geeks”, aseguró el artista.

El tatuaje como un souvenir

Buscando explorar nuevos mercados, Leo Malhue se detuvo en el paraíso volcánico del Pacífico: Hawaii. Donde cientos de turistas lo visitan para llevarse el mejor souvenir del archipiélago. “Aquí la propina es lo que te pagan por una sesión en cualquier país de América Latina”, sentenció. Aunque dice sentirse como un obrero del tatuaje, su trabajo siempre es bien remunerado.

¿Qué nos falta en Chile?

Los niveles de calidad del artista son similares. Yo creo que el problema es que estamos a años luz en cuanto nuestra manera de pensar. En Chile siempre te están regateando el precio de tu trabajo y aún así te exigen un buen tatuaje. La mayoría de los artistas de renombre en Latinoamérica salen de su país porque buscan el reconocimiento de su arte, porque buscan que le remuneren con lo justo.

Si quieres ver la galería de Leo haz click aquí