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María León

Ilustración de naturaleza. Esas son las palabras con las cuales María León describe su obra. Artista y pedagoga, esta chilena tuvo un presagio de lo que sería su oficio a futuro cuando, a los 19 años tatuó a su hermana menor en un acto de curiosidad.

María había archivado este tema durante más de una década. Hasta que con un título en artes y una beca para hacer una maestría en Nueva York, Estados Unidos, decidió hacerse un cover up en un pequeño tatuaje que se realizó en una feria artesanal a los 17 años.

Nunca aspiró ser tatuadora. “Compré una máquina porque quería conocer la técnica y me pareció interesante”, comentó León agregando que “aprendió rápido”. Con su tatuaje cubierto y un curso que tomó en Argentina, la artista emprendió su viaje hasta La Gran Manzana.

Estudiando, León nos contó que entró a trabajar en un estudio en Manhattan, y ahí verdaderamente comenzó su pasión por el arte de marcar la piel. “Yo entré como ilustradora, pero para mi jefe era más fácil enseñarme a mí a tatuar que enseñarle a un tatuador a dibujar”, dijo enfatizando que al principio le daba igual si trabajaba en un restaurante o en un tienda, “yo solo quería trabajar”, finalizó.

El que quiere aprender, lo hará

Ser tatuador se ha convertido en un oficio muy atractivo para las nuevas generaciones, pero siguen existiendo muchas formas de cometer errores en este rubro. María aprendió “tarde”, pero con humildad recuerda que a pesar de tener una carrera en artes, comenzar a tatuar significó para ella re-aprender a dibujar. Aunque según su experiencia, saber ilustrar no le garantiza el éxito a nadie: “uno como tatuador debe tener una calidad humana muy distinta”, sostuvo.

“Creo que en el tatuaje hacen falta muchas regulaciones con respecto a la higiene, por ejemplo. Hay mucha gente tatuando sin saber realmente lo que hace, pero uno debe estar consciente de que está trabajando con personas”, opinó la artista.

Sketchbook

Aunque entre risas admitió que se le mueren todas las flores, su afán por enseñar y su pasión por la naturaleza la impulsó a financiar su propio libro de ilustraciones botánicas. “Hay que ser detallista para dibujar flores. Yo sentía que había aprendido mucho y quise plasmar todo eso con un lenguaje accesible”, explicó. Titulado Flora Tatuarum, este sketchbook es una compilación de dibujos de flores y sus respectivas descripciones. Actualmente su libro está agotado, pero León pretende publicar una segunda edición a futuro.

Insumos

Casada con una reducida paleta de colores de la Eternal Ink, esta artista utiliza una Cheyenne para hacer sus trazos y una Xion Spektra para rellenar. Aunque según nos explicó en el tatuaje botánico científico casi no se aplican líneas, en su técnica lo necesita para que el tatuaje perdure, por ello sus medidas de agujas nunca son menores a 5 round liner.

Sobre la situación política en Chile

“Los artistas tenemos un rol social importante; yo estoy usando mi instagram como medio para manifestar mi descontento con el sistema de gobierno actual. Mi rol social actual no es hacer dibujos, es dar información útil”.

¿Qué fue lo más difícil de aprender?

“Todavía sigo aprendiendo, pero definitivamente una de las cosas más difíciles de entender fue tatuar dependiendo de la zona del cuerpo y de la piel, cada piel es distinta y debes saber manejar eso”.

Recomendaciones

“Ya con el cliente agendado y cotizado, me gusta enviarles un mail aconsejando que se alejen del sol, que se humecten la piel y tomen mucha agua. Incluso prefiero agendar nuevamente a las chicas que están menstruando porque empíricamente me he dado cuenta que en esos momentos el tatuaje duele más”.

Con la idea de convertir su obra en tatuajes de autor, esta chilena tiene la ambición de seguir mejorando su técnica. “Hay artistas que crean piezas únicas, mi meta es que la gente vea un tatuaje mío y diga: ese es un María León”, concluyó.

Para ver la galería de María León haz click aquí