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Sherry Podesta

Periodista de profesión y tatuadora por pasión. Sherry Podesta es una santiaguina que entró al mundo del tatuaje gracias a la sugerencia de uno de los grandes del realismo chileno.

 

Primeros pasos

Cuando empecé a tatuarme sentí curiosidad por esta industria. Le llevaba mis diseños al tatuador y él me decía “me hiciste la mitad de la pega, ¿por qué no intentas tatuar?”. Ese artista que me inspiró fue Leo Rojas.

Siempre fue un maestro. Leo me dijo dónde comprar las máquinas y ahí conocí Makuza, era la primera tienda donde vendían insumos en Santiago. Todas las dudas que tenía él me las supo responder mientras me tatuaba. Claro yo no estaba todo el rato molestándolo con mis preguntas, sino también observando su técnica.

Yo tenía 20 años cuando me atreví a hacer mi primer tatuaje, fue una estrella en el empeine de mi exnovio, me quedó decente y él me hizo la misma pero no le quedó tan bien (risas). Al principio uno hace de todo, lettering, tribal, el típico infinito y los pajaritos.Tatuaba de vez en cuando mientras estudiaba periodismo. Tenía mis dos mundos, uno que te trae la actualidad, los problemas, la realidad y otro que es artísticos. Terminando la carrera quedé embarazada y allí decidí tatuar como oficio.

Trabajaba con la guata en Hot Rod, para la gente era cómo: me tatuó una embarazada que buena vibra. Empecé a tatuar todos los días y noté la diferencia, uno avanza mucho más rápido con la práctica.

 

Tatuajes clichés ¿sí o no?

Yo soy servidora, no es mi ego lo que está trabajando. Siempre quiero que la persona se sienta contenta, si quiere un infinito le voy a explicar que es una idea muy básica pero si esa persona realmente lo quiere yo no tengo porque hacerle cambiar de idea. Todo es válido.

La gente está viendo nuevas opciones de tatuaje. Hay que recordar que antes la gente veía en un catálogo el diseño y decía “quiero esto”, ahora la gente busca en Pinterest, busca un artista que se adecúe a lo que quieren llevar en la piel.

 

Estilo

Me gusta el trash polka porque el negro con el rojo siempre queda bien, llama la atención. Ese estilo alemán es como un collage, es agresivo, es desordenado y me resulta atractivo. También manejo el blackwork, el dotwork y todo lo relacionado con el negro, además me gustan las acuarelas y cuando mezclo todos los estilos siento que sale algo muy mío.

Yo pienso en el trabajo dependiendo del cliente. La idea es que se vea bien de acuerdo a la ubicación, al sexo, trato de que se vea femenino o masculino, no solamente es cuestión de fijarme en el diseño. Me gusta que se vea armonioso, que juegue con la silueta.

También me encantan los tatuajes pequeños, porque siento que todos los trabajos tienen su complejidad y eso hace que no me aburra. Hay artistas que hacen solo flores pequeñas y no se aburren, pero a mí me gusta ser versátil.

 

Insumos

En negro uso Dynamic, y en rojo uso el Lipstick Red de Eternal Ink. Mientras que para pieles un poco más oscuras, ocupo un tono algo más ligero como el Light Red. Para otro tipo de tatuajes, mis colores son siempre en Eternal Ink e Intenze porque quedan bien aplicados.

En cuanto a máquinas, me gustan las de bobina, siento que me da más precisión sobre todo para trazos gruesos. Tengo una máquina de los Hermanos Alonso y una de Gustavo Celis, y ahora estoy probando una pen solo para sombrear, no me dan confianza para hacer líneas. Las de bobina siempre son más power y para mi estilo son necesarias. Sí son pesadas, cansan un poco, son ruidosas y asustan a los clientes, pero uno se acostumbra. Aunque quiero hacer el cambio porque cuando se hace una sesión de cinco o seis horas me queda el brazo muy cansado.

 

¿Prefieres trabajar por sesiones?

De corrido he estado hasta ocho horas tatuando, pero la idea tampoco es que sea un martirio para el cliente. Cuando se trabaja en sesiones las zonas que ya estaban cicatrizadas crean diferentes relieves, y se ve la diferencia de los colores, por eso hay personas que prefiere hacerlo todo de una vez. Pero uno así puede aprovechar a corregir algún detalle que no se vio, igual todo va a cicatrizar bien si se hizo bien.

 

Ser mujer y tatuadora

Muchos hombres creen que para nosotras es más fácil solo por el hecho de ser mujer, al menos eso creían la mayoría de mis colegas. Pero al pasar el tiempo me he dado cuenta de que no es así, de hecho, es todo lo contrario, es más complicado porque incluso las mismas mujeres te discriminan a la hora de tatuarse contigo.

El tatuaje es difícil para una madre porque requiere de mucho tiempo para progresar, y yo intento llegar a mi casa y desconectarme por completo para estar con mi hijo. Para una mujer creo yo, es más difícil dejar a un lado a su hijo para viajar a convenciones a tatuar, por ejemplo.

Entre los vaivenes de ser tatuadora, Sherry dispone de su mejor actitud para competir en la próxima edición de la Comic Ink en Chile, a la cuál piensa asistir haciendo cosplay. Además la artista santiaguina dice sentirse privilegiada de ser tatuadora y espera gozar de salud suficiente para seguir tatuando por muchos años más. 

Asegurando que ahora la industria del tatuaje es mucho más accesible para los jóvenes puesto que hay más herramientas, Podesta les recomienda “lo típico”: que dibujen mucho, practiquen, se tatúen y tengan paciencia.

Para ver la galería de Sherry, haz click aquí