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Viaje a Japón – Edición 20

En esta oportunidad quisiera compartir con ustedes mi increíble y fantástica experiencia de mi viaje a Japón, y tener el honor de poder visitar, conversar y tatuarme nuevamente con el mayor referente mundial del tatuaje tradicional japonés, el gran maestro Horiyoshi III, uno de los últimos Hori-shi auténticos un patrimonio de la humanidad vivo.

Yokohama es una ciudad bellísima, donde todo funciona y nada molesta, la amabilidad y humildad de todo Japón es realmente admirable e hizo que me volviera a enamorar de este país. El invierno no fue crudo, y ya estaba ansioso por que llegara el día de mi cita con el maestro, pero en la espera me dediqué a gozar de bellos paisajes, energéticos templos y exquisita comida.

Aquel día, fue él mismo quien me recibió en su estudio Noge, y mientras preparaba todo para comenzar su trabajo, aspiré ese aire a sabiduría, a experiencia, a pasión, a estudio, constancia y humildad, admirando pinturas en cada rincón de ese lugar, libros por miles y esa magia en la atmósfera que enriqueció mi alma, sintiéndome orgulloso que mi largo camino de aprendizaje del estilo haya encontrado el referente más potente de mi carrera y tenerlo ahí, estar junto a él y admirar su talento me

hace invitar a esta nueva generación de tatuadores jóvenes y talentosos, a involucrarse y plasmarse de la antigua época, de los precursores de esta historia del tatuaje y entender su importancia para continuar con este oficio intacto. ¿Cómo aprender más sobre la persona que marca tu estilo?, pues ve a tatuarte con él y si ya ha partido, empápate cada segundo de tu vida con sus trabajos, sus libros y sus pinturas.

Con mucha humildad, el maestro aceptó un presente que le había traído desde Chile, una máscara tradicional del Baile de la Tirana, y amablemente, me autografió con un increíble fantasma el libro del mismo nombre, que había comprado en mi visita a su histórico museo.

Cuando pensé que ya no lo volver a ver, le pregunté si era posible conseguir una copia de su libro agotado “108 demonios” y enseguida su amable esposa y compañera de vida, me facilitó uno y sin pedírselo, el maestro me citó en su estudio Ise Cho, donde volvió a autografiar con un diseño este tesoro. No puedo explicarles lo que se siente estando ahí, si ya la energía del otro estudio era increíble, este más antiguo te envuelve en su magia, lleno de pinturas en cada rincón, lleno de historia y acumulación de arte, una fotografía de su shodai y el altar donde le brinda ofrendas hace que se te erice la piel.

El maestro fue muy amable al mostrarme su trabajo, al darme un tiempo para dibujar en mi libro, todo fue impresionante, en fin, el perderme en esas calles tan pequeñas e intrincados pasajes en Yokohama, recibir sin pedir la ayuda de los japoneses una hospitalidad tan sincera, visitar templos llenos de cultura y tradición, hace que este viaje lo atesore el resto de mis días, y sin duda pronto volveré, mientras, valoraré cada día que un cliente me brinde su piel para plasmar este arte y agradeceré con humildad la confianza que las personas tienen al buscar mi trabajo.

Me alegro muchísimo de ser considerado uno de los artistas chilenos que pavimentan el camino para que las nuevas generaciones se entusiasmen y se eduquen queriendo vivir este tipo de experiencias espirituales del tatuaje. Seriedad, profesionalismo y educación, hacen que la pasión y el amor al tatuaje se engrandezca; luchemos todos los días por ello.