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Volvemos a lo primitivo

Con un gremio de tatuadores aspirando a tener las máquinas de tatuar más poderosas de la industria, la idea de volver al estado más primitivo de este arte resulta audaz. El handpoke o golpe de mano por su traducción al español, es la técnica que se basa en inyectar tinta manualmente, solo con la ayuda de una aguja.

Sebastián Lay mejor conocido como Yalabes, es un artista chileno que se dedica al handpoke desde hace unos 7 años. Su afición comenzó de manera imprevista, a pesar de llevar varios tatuajes en su piel nunca había sentido la necesidad de tatuar hasta que conoció esta técnica. Lo hizo, le pareció entretenido y desde entonces no ha parado.

Todo se trata de memoria muscular, por esta razón Yalabes no se ha logrado acomodar a ninguno de esos ostentosos artefactos diseñados para trabajar el handpoke con cartridges. En sus propias palabras: ninguno le gana a una paleta de helado.

Podríamos pensar que el handpoke es una mímica de las prácticas que se han dado durante milenios en la humanidad, como el tebori (técnica ancestral japonesa) por ejemplo, pero en un sentido literal, el artista chileno nos explicó que el handpoke es verdaderamente una expresión contemporánea.

Diferencias

En este oficio nos olvidamos de los cables, del ruido de las bobinas y de la velocidad de las rotativas. Todo lo que necesitas para comenzar a practicar es: tinta, un par de agujas, palitos de helado, papel absorbente y magic tapes.

“Las líneas son las que me toman más tiempo”, expresó el artista. Según nos aseguró, en el handpoke se puede lograr una línea tan limpia como con una máquina, la diferencia está en que se tarda tres veces más en hacerla, por lo que un típico tatuaje chico puede tardar unas seis horas.

Sabiendo que el dolor es parte de la experiencia del tatuaje, quienes se han hecho un tattoo con esta técnica muchas veces aseguran que el método es más doloroso que con el “tradicional”. Pero Yalabe no puede estar más en desacuerdo, para él el handpoke es menos doloroso porque es menos agresivo con la piel. “Todo está en la práctica. Depende del tiempo que se tarde el tatuador, si lo hace lento te va a doler más”, razonó.

Pasión

Aunque en la cabeza de Lay existe la posibilidad de que el handpoke le aburra, nos confesó que nunca había sido capaz de hacer algo durante tanto tiempo sin perder el enfoque. “El handpoke me tiene vuelto loco”, expresó.

¿El handpoke tiene limitantes?

Mientras tengas suficiente sed, nunca vas parar de aprender. Pero sí, obvio que tiene limitantes. A mí por ejemplo no me sale hacer una transición de difuminado, por la lentitud del proceso se ve cada pinchazo.

¿Cómo se ha desarrollado esta técnica en Chile?

Actualmente han coincidido muchas personas que quieren aprender esta técnica. A mí en varias ocasiones me han pedido que les enseñe pero yo no soy muy profesor de corazón, ni tengo tiempo. Eventualmente uno va aprendiendo con la experiencia de tatuar, para mí es imposible explicarle a alguien cómo se atraviesa la piel. Pero creo que la escena del tatuaje actual es mucho más constructiva y colaborativa.

Lo que para este artista comenzó como un juego se ha convertido en su obsesión y su trabajo le ha llevado a desarrollar muchos sueños. Aunque el handpoke es otra faceta del tatuaje que, muchas veces no es tan valorada, Yalabes ha logrado destacar con su técnica y al momento de la entrevista cosecha más de 20 mil seguidores en la red social Instagram, que admiran su trabajo.

Para ver la galería de Yalabes haz click aquí